jueves, 15 de octubre de 2015

Fotos viejas

Sin darme cuenta, me encuentro revisando fotos viejas, fotos que están aquí o allá, sin mucha importancia; y me sigo viendo como siempre. He cambiado y no es que sea como siempre, tú lo sabes, pero sí mantengo la misma mirada perdida e inexpresiva. Quizá, una forma más de querer perderme entre el clic de la cámara y la luz destellante del flash para no ver las cosas con el prisma adecuado. Una clase de búsqueda que no acaba porque tal vez no ha empezado. Hay una de estas fotografías que llama mucho mi atención. Una foto normal. Una foto en la que estoy mirando a ninguna parte y tú estás sonriendo, mirando, también, a ningún lado. La cuestión es que en la fotografía me veo como un don nadie, como uno de los Sospechosos habituales, temiendo el fin pero, aguardando por una gota de esperanza alojada en quién sabe donde. No creas que la cosa va por quererme creer un bravo y meter terror. Me falta el alma de Fenster y el traje de Keaton para completar semejante empresa. Esos sí son tipos duros. Nena, es difícil hablarte de una película que no has visto, pero sé que sí reconoces esa mirada de perro apaleado o de boxeador noqueado que pongo a veces. En la película es más o menos igual. Unos tipos, del medio lumpen de Los Ángeles, se juntan para cometer un gran 'golpe' y como imaginas, las cosas no salen bien, de otra forma perdería la gracia. Lo curioso niña mía, es que esos personajes saben que se pondrá feo. Saben, o al menos me gusta creerlo, que el final no será feliz, pero aun así, siguen adelante como caballos ebrios de emoción. Lo ves, no me digas que no has visto esa mirada, ese gesto-movimiento de todos los perdedores. Allí está toda la vida que se pierde, toda la calle que se desborda y todas las historias que no se cuentan. Al fin, recortes de periódicos, fotografías como pedazos de recuerdos: tú, sonriendo feliz, yo mirando a ninguna parte pero sin un gran golpe entre manos.

jueves, 26 de febrero de 2015

De qué hablamos cuando hablamos de premios

Leía ayer un artículo en el El espectador titulado Carver, el inspirador de González Iñárritu acerca de cómo Raymond Carver sirvió de inspiración al director Alejandro González Iñárritu para la creación de su premiada película Birdman. Recuerda el artículo, cómo el director agradeció a Carver y a su viuda; cómo, además, sirvieron sus cuentos para alimentar una trama llena de egos y cotidianidad. Y sí, el espíritu de Carver estaba por todos lados y no era solo cosa del filme del mexicano, sino en todo el teatro Dolby donde se entregaron los premios. Demasiadas sonrisas para una sola noche. En suma, la cotidianidad enmarcada en una sociedad siempre iluminada por los reflectores. Pensaba ¿Qué harán los perdedores con el discurso que prepararon por días y que guardaron en algún lugar de sus vestidos? También pensaba en los otros, actores que sirven solo de paisaje, tipos que llevan años sin realizar una película decente y asisten al evento para, qué sé yo, mantenerse vigentes ante en un público sin rostro que algún otro día, si la suerte es buena, llenará la taquilla del cine. Veía tanta gente feliz y solo me podía preguntar ¿quién es ese de ahí? ¿maquillador? ¿escenógrafo, amigo del escenógrafo? ¿primo de algún sonidista? y esa chica hermosa a quien la cámara enfocó por un instante ¿será la amante del sobrino de un productor? ¿amante de un productor? ¿una bomba sexy que espera su momento? De seguro la renta de vestidos en Hollywood estuvo muy movida estas semanas ¿Qué harían todos los que no fueron invitados a las fiestas de después? Me gusta imaginar que se fueron a comer hamburguesas al costado de una gasolinera. Los veo abanicando las manos mientras hablan de amor y chupan un cigarrillo. Perfectos personajes de un cuento de Carver. Ahí pintado sin más, el sueño americano.

miércoles, 11 de junio de 2014

El color de los días (Walkie talkies)

Nena, ya lo ves, soy cada vez más mediocre y me aturden, con cierta indolencia disimulada, el color de los días y el pitido de los carros. Con cada momento que pasa me convierto un poco más en un ser que va por ahí arrastrando los pies. Nena, no soy James Dean, aquí no hay nada de Rebeldes sin causa. Intentaba, desde hace mucho, escribirte una de estas conversaciones-muy-estilo-libre pero, estaba ocupado en nada, viendo pasar los carros y la fila que hacen las hormigas, de esas anaranjadas, desde mi cubículo. Debe ser que extraño verte pasar con mi camiseta del Ché o de Jim Morrison. Verte ir de un lado a otro, saltar de la cama, semidesnuda, moviendo el trasero y escuchar tu risa revotar contra los vidrios de la ventana. Alguna vez me dijiste que la gente sola, la que decide estar sola, no tiene esos problemas. Debe ser mucho más fácil, al menos confunden sus soledades con la coherencia de sus eructos. Ahora, me cuesta concentrarme en las palabras, y la cosa es que las palabras son engañosas, crueles y a veces, no son suficientes. Entonces ocurre que las palabras se me atrancan en la nuca y quizá tú, desde tu lugar del mundo, terminarás diciéndote que te digo las cosas, de una mejor forma, cuando estamos juntos en tus sueños o desde los deseos de que hable cosas razonables. Es un lío que me acompaña desde siempre. Y tu tiempo, el que suelo malgastar en esto, se ahoga en la sed de los vasos vacíos. Debería ser más sencillo, como un simple juego con walkie talkies. Decir "cambio", descansar y poder pensar las próximas palabras, las próximas respuestas. Aunque si así fuera, tampoco me alcanzaría el tiempo. Entonces tú, desde tu lugar del mundo, aguardarías durante largos silencios por la frase adecuada y te quedaría tiempo suficiente para pensar en colgar o en apagar el aparato. Nena, este día es gris y apenas estoy pensando en escribirte una conversación-muy-a-mi-estilo-libre-que-me-deje-pasarte-un-poco-de-mi-aliento. Escribirte niña mía, para liberar un poco las agujas del reloj, para saberte cerca, al menos, en la tinta del lapicero, en el tic/tac del cursor. No hay música. No hay Regina Spektor que me adormezca. No hay un temazo de Billy Joel para la mañana. No hay luz, y eso que por aquí, la luz de la mañana, se apura en salir. Tal vez en algún momento  después, pueda escribirte algo decente.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Siempre las guerras

Nena, siempre soñamos con la guerra. Hoy he despertado, en plena madrugada, sintiendo un vacío profundo entre los pocos centímetros de la cama que podrían separarnos y las miles de batallas a nuestro alrededor. En mi sueño, parece posible un modo de escape, una muy tenue luz al final del túnel pero, esa idea no es más que bruma que se hace inalcanzable y termino despertando con la respiración entrecortada y más triste que siempre. Hay, cariño mío, demasiadas balas rasantes para esquivar. Suficiente dolor en el aire para nadar como peces. Y lo peor es que ni siquiera en ese territorio neblinoso de los sueños salimos victoriosos. Anoche vi una de esas películas nuevas de cowboys protagonizada por un tipo dueño de las humedades de un montón de muchachitas, nada parecido a los tipos cara-culo de las películas viejas en donde lo importante era la rapidez con la que se apoyaba el arma a un costado de la cadera. De cualquier forma, esa era una película hecha para muchachitas que escapan con sus novios de colegio y se refugian en las salas de cine por una o dos horas y ni tú ni yo iríamos a perder el tiempo de esa forma, así lográramos, como lo enamorados, aligerar el tiempo y reír sin saber por qué. Nena, hay sueños que me persiguen y no me dejan en paz. Solo logro escribirte mi conversación-muy-a-lo-estilo-libre y golpear con fuerza para que el contacto con las teclas se haga música en mis oídos y pueda irme a descansar unos minutos más. Aunque quizá tú estés en la oscuridad, temblando, moviéndote de un lado al otro sofocada por el calor, soñando tu guerra personal, despertando sobresaltada y no encontrando a nadie conocido a tu costado.

Fuente: Imagen

miércoles, 29 de agosto de 2012

Los rockstars no presionan delete

He vuelto a escribir. El piso está frío como el hielo, y eso es particularmente raro por aquí, no parece gran cosa, no es como descubrir una isla perdida o tener un buen día de trabajo solo que al menos el piso está frío y mis pies descalzos saben que algo no debe andar bien en el mundo. Quería escribir un montón de cosas impresionantes pero, al final de un rato, todo parecía porquería de palomas así que mantuve presionado delete hasta que todo lo que parecía significar algo no fue más que espacio blanco en la pantalla, algo más tranquilo, más puro. La escritura se convierte en puñados de soledades, en puñados de confesiones impersonales para los momentos más duros, todo lo demás si no es así, todo lo que reste es basura pegada en el techo. Por eso es que hay tipos que se vuelven locos y se bañan en las fuentes de los parques. Una vez conocí un tipo que se intoxicaba de calles, escribía poemas y los regalaba a putas viejas, al final, decidió por su propio bien, largarse a otra parte sin rumbo fijo, como un animal apaleado, triste y adolorido que recorre las avenidas. Pero, no es eso a lo que me refería, es que mis conversaciones estilo libre no son lo que solían ser, porque cada retazo de pensamiento no es otra cosa que una buena patada en el culo que se extingue al instante. Como ver un western y saber que el malo huele a muerte desde el primer fotograma. Cariño mío, ya te he dicho, no tengo esa mirada James Dean que tanto podría gustarte, no tengo un descapotable ni recorro bonitas carreteras interestatales por el placer de sentir el sol en la cara y al viento desordenarme el pelo, no escribo canciones de amor para sentirme mejor, no entono esos estribillos delicados que hablan del crazy love, no soy Van Morrison, no soy un rockstar, en conclusión. Solo soy un chico de pueblo con insomnio. Solo tengo miedos para ti y una lata de cerveza en la nevera. Y quizá, muy a tu pesar, ya ni siquiera quede la lata de cerveza.

Imagen: Nadador

miércoles, 30 de mayo de 2012

Ball and chain para seguir borracho


Aquí en Valledupar, cariño mío, hay rastros de todos nuestros muertos y un par de buenos lugares con helado de vainilla. Hay por ahí un poco de nuestros fantasmas tomando cervezas, hablando del amor y la globalización. Hace unos días pensaba en tus latitudes, lugares y promesas, hace unos días me estaba olvidando de tus caminos. Cariño mío, tengo los pies calientes y el corazón tranquilo. En casa mamá está preparando una sopa para sabernos existentes, pero hay un algo que falta en el viento, unas palabras que no han vuelto con la rapidez necesaria. Hace unos días esperé un eclipse para tener algo que contarte y mirar al cielo con una sonrisa, pero, es bastante curioso, aquí llovía sin prisas (como las canciones viejas, como el blues en los bares maltrechos, como escuchar Ball and Chain para seguir borracho), agua fría y unas nubes amarillas, un espectáculo de lo más triste. El agua se entraba por la puerta y parecía decirme «vete al diablo que allí afuera no hay más que ceniza y mujeres con sus grandes culos pululando, sin rumbo, por la ciudad». Esta ciudad, cariño mío, ya te lo he dicho, me deja un mal sabor en la boca, es una ciudad muy amarilla, caliente y más melancólica que nada. Hasta los mendigos (ellos que son tipos siempre sonrientes, que se leen los periódicos atrasados y se acuestan en los pórticos de los casinos y los cajeros electrónicos) aquí se inyectan soledades en las venas, para pasar el rato y para no ver la tristeza muy manifiesta en los árboles que se mueven y dejan caer sus hojas cuando el viento los envuelve y se va. Es, cariño mío, un momento para escucharte en la voces de los demás, en el desespero de los televisores, en el reflejo de la próxima botella.   


viernes, 11 de mayo de 2012

Chucherías de las gasolineras

Hay algo que escucho en esta música, en esta voz de Van Morrison que me hace pensar en ti. Nena, no creas que pienso en ti a la manera corriente. Solo los pobres tipos pueden pensarte a la manera corriente y tampoco estoy tan mal para creerme un pobre diablo sin espíritu. La cosa es que ahora podrías estar moviéndote desnuda por ahí o solo quedarte con una de mis camisetas, una playera con un motivo de Marilyn Monroe o una de John Wayne donde le lanza una descarga a un desposeído y después se va a besar a su rubia de turno (¿cierto que ese tipo tenía la actitud para destrozar tres regimientos?), para verte andar por los corredores con los pies descalzos y la camiseta rosándote el trasero, que digas algo como «¿qué tal el día » y yo te conteste «bien nena, todo bien» así no más pero saber que vas a mirar el cielo gris y a fumarte algo cerca de la ventana y que ese humo recorrerá las calles y los andenes, y con suerte alcanzará a alguien o ese humo yéndose para regresar luego con la lluvia, saber que lees un magazín viejo de modas, de esos en que todos los chicos miran a la cámara con ese gesto de inenarrable tristeza y el cabello bien peinado. Pedirte un cigarrillo y sentir el olor de la caja vacía y de ese papel brillante que serviría, de lejos, para cubrir este mundo por completo y para envolver cigarrillos del tamaño de secuoyas. Nena, esa canción dice algo estupendo, como para decírtelo al oído a ti o a cualquier otra pero, es que nena, las buenas canciones siempre están en el aire y debemos cantar mientras nos quede aliento y mientras podamos andar en las carreteras buscando mares perdidos. Quiero que cantes conmigo Little darlin', come with me won't you help me share my load y que sonrías, que me pases un trago de tu botella, luego volver a la carretera para leerte algo de Salinger y comer chucherías de las gasolineras.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Sol/Off

La tarde es frágil como las galletas de sal y el piso huele a desinfectante de hospital. Has dicho en alguna ocasión que el fuego pesa como las mentiras pero que las mentiras son más calientes y más incómodas de llevar. El piso está frío, mi cuerpo está desnudo y casi tan frío como el piso. Quiero escribirte algo con buena tinta, algo así como una conversación estilo libre donde parezca que prestas atención y donde yo aparente decirte algo importante. No hay hormigas ni ningún bicho en el piso, sólo se respira una incómoda blancura y seguro desde el suelo se debería ver mejor el techo, con las imperfecciones propias de todos los techos pero, no se ve nada diferente que si mirara hacia arriba estando de pie. En la pared, el suiche de la bombilla está en off y afuera, el sol está entre nubes y eso es algo similar a estar en off. Las ventanas cerradas reciben el golpe del viento aunque la vibración no es muy perceptible, pero están un poco empañadas y una que otra gota se desliza hacia abajo de vez en cuando. Algo del viento de afuera se cuela por la rendija de la puerta. Nena, hay algo que no cuadra con esto de estar pensando en escribirte palabras decentes, no hay nada bueno en mi tipo personal de conversación-estilo-libre. No hay papel o sí hay, pero no al alcance de la mano y eso es suficiente para que se justifique decir que no hay. Quiero escribirte algo y no pensar, escribirte algo con buena letra, dejar que la música siga sonando en algún lugar de la casa, recordar algo de Jethro Tull, cerrar los ojos, dejar que el sonido del viento llegue y que el año se acabe. El teléfono puede sonar en cualquier momento y odiaría contestarlo. No hay nada de conversación estilo libre en un teléfono, y en el teléfono no soy precisamente hábil así que seguir en el suelo es mi mejor forma de no hacer nada y por tanto mi forma ideal de engañar a mis tragedias por un rato. Seguro más tarde, en otra ocasión, los colores y las grietas del techo serán más claras y pueda entonces levantarme a escribirte algo.


martes, 20 de septiembre de 2011

La tristeza es más pastosa que el cemento



Nena, nuestros fantasmas están allí como un mal chiste que se dice cuando se está borracho. Valledupar grita y yo escucho. Recuerda que la ira te hace gritar y los orgasmos también, así que el silencio es la única sensación indivisible. El silencio es la única sensación de poder que se siente en las manos y en los ojos. Pero afecta directamente nuestros oídos. Si envuelves la risa de una cucaracha en una bóveda de concreto, a la vuelta de un año tendrás mil cucarachas y un alarido que ensordecería al planeta. Las cucarachas no son malas, simplemente encuentran la mejor forma de sobrevivir, como los políticos o como Batman, la misma cosa. La diferencia es que Batman lleva un vestido motivo murciélago y los políticos sonríen en los afiches. Hoy he visto tres películas, un vídeo musical y 7,32 minutos de porno. De las seis horas que estuve tirado frente a la pantalla he aprendido que estar tirado seis horas frente a una pantalla duele, y que la tristeza es más pastosa que el cemento. Porque hay colores que hablan de la gente y gente que se ve a blanco/negro. Nena, a mí me gusta el rojo porque se parece a la sangre y a los corazones, aunque no puedo negar que los colores en los westerns son geniales. Hoy he leído unas líneas de Bukowski: ¿Bebe?, me preguntará / ¿hace los ejercicios, / toma las vitaminas? / Creo que simplemente estoy enfermo / De la vida, siempre los mismos / Factores fluctuantes / Rancios. Bukowski era un buen tipo nena, y tenía los huevos suficientemente grandes para mirar a cualquiera y escupirlo a la cara, pero era incapaz de torcerle el cuello a un pollo. Lo comprendo. Soy la apuesta perdida de un tipo siempre perdedor en el hipódromo, soy los números fluctuantes en la pantalla cuando el perdedor mira. Y no creas que perder es algo bueno o tiene algún mérito, ni siquiera ser buen perdedor es suficiente. Los únicos perdedores famosos están condenados a muerte o perdieron la oportunidad de penalti en la final de un mundial, pero yo prefiero otras opciones. La lluvia cae y ahora mismo debe estar mojándose algún ladrón y una que otra víctima de ese ladrón. Recuerda nena: podemos escapar de los gritos, pero jamás del silencio. El silencio es asesino y viene por nosotros.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Sobre el blog, concursos y entradas

Desde hace más de cuatro años vengo publicando casi cualquier cosa en este blog, casi cualquier tema y cometiendo todos los errores posibles. 124 entradas, 748 comentarios. Es claro que no es nada notable, ni es tampoco el blog más popular, pero este espacio ha sido (como lo fue cuando lo abrí la primera vez) el rincón donde me siento protegido pero con las ventanas abiertas y paredes de cristal. Estos son los gritos que se pierden en la maraña de una red de enlaces y de posiciones. Siempre pienso en los escritores que se abren un espacio como este y lo hacen solo por petición de su editor o su representante. Los escritores latinoamericanos que publican en las editoriales “grandes” creen tener siempre lo oportuno para contar, la palabra final de la crítica, lo necesario para hablar mal de sus compañeros que los alcanzan en ventas y la capacidad para sentirse cómodos antes de dormir. Una forma de popularización en la web para luego poder vender el restante de los ejemplares editados. ¿Con qué soñarán los escritores? ¿soñarán con libros voladores?

Hace exactamente una semana, recibí un correo en el que me felicitaban y me adjuntaban el fallo de un concurso de cuentos en el que participé y del que resulté ganador. Vea, sigo escribiendo aquí, como ya dije, casi sobre cualquier cosa.
Sigo publicando mi blog novela Underground en el mismo sitio de siempre. Esta semana vamos para la quinta parte. (Gracias a todos los que se pasan por allí). Por cierto: Un día como hoy se cayeron las torres gemelas, y el mundo sigue igual, salvo por unas cuantas guerras que hemos visto en HD.

Buen día para todos. 

viernes, 2 de septiembre de 2011

La nueva interfaz de blogger y el la parte IV de Underground

Heme aquí escribiendo desde la nueva interfaz para blogger. Desde el 31 de Agosto Blogger cambió radicalmente la forma como se presentaba (Aunque uno debe elegir si se pasa a la nueva interfaz). Los cambios para los productos google se han venido con una rapidez extraordinaria; Téngase en cuenta, la configuración de Adsense, Youtube, las patentes, la aparición de google+ y ahora Blogger. Alguien puede pensar que es apresurado, pero blogger tenía unos cuatro años sin cambios  tan de fondo como estos que ha sufrido; ahora todo es más 'bonito', más parecido google+. ¿Tiene beneficios o es sólo apariencia? No he usado mucho tiempo la interfaz (ya diré más cuando pase el tiempo), pero sí es una interfaz, a todas luces, más rápida que la anterior. También se presenta de una forma más accesible, las cosas están más a la mano (Las etiquetas, la configuración de localización, las estadísticas, los ingresos de Adsense). Aquí en el blogger buzz pueden leer con detenimiento los beneficios de esta nueva interfaz. Ya era necesario para blogger, en buena hora por todos los bloggeros.

También escribo este post para comentarles que he publicado la parte IV de la blog novela que estoy desarrollo, Underground. Esta parte se titula "Todos somos amigos delDoctor Rata". Los invito a pasarse por allí y leer,  y también si lo desean, comentarme acerca del post, pueden comentarme aquí o allá. En cualquier lugar respondo los comentarios.

Tengan todos, un muy buen fin de semana.


viernes, 26 de agosto de 2011

La parte III de Underground: Follow the leader

Así es: Me la paso escribiendo. ¡Qué más puedo decir!.
Publico esta entrada para que sepan que ya se puede leer esta parte de la bog-novela Underground. A continuación   el enlace: Clic aquí  . 
Esta historia avanza bien, a buen ritmo,  y yo me siento bien con ello.

La próxima entrada en Mangadelvalle ya está por salir. Pocas líneas para terminarla, pero este post es simplemente para comentarles como avanza Underground

Buen día para todos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Sigue el link: Nuevo proyecto: Underground

Me embarco en un nuevo proyecto, un ejercicio escritural que comparto con unos cuantos. El enlace los llevará a un nuevo blog creado por mí: Underground Mangadelvalle. De ninguna manera abandono este blog. Por el contrario: Estaré tan activo como en los años anteriores, como no lo he estado recientemente. ¿Por qué ese cambio o esa vuelta a las raíces bloggeras? Porque es lo único que hago de forma humanamente decente.
Sigan el Link:

UNDERGROUND - MANGADELVALLE: Apuntes sobre Underground y la publicación de hist...: "¿Por qué escribir a estas alturas? decir que porque sí, debería ser una razón suficiente, pero hay mucho más en juego. Escribir historias pa..."

lunes, 4 de julio de 2011

Nena Modigliani (Parte I)

Una patada en el culo es siempre una patada en el culo. Seas un lindo pie o un culo rosado. El amor es tan intenso como el odio. Ambos desgastantes y ambos calientes. Quisiera cantarte Is this love y bailar contigo al ritmo de las palmeras. Está bien, sé que no bailo, pero no podrás negar que las palmeras tienen un ritmo inigualable. A veces tú eres palmera y yo soy coco. Un coco que se despeña.

Ya hace tres días cumplí 25. Ya me leí todo Caicedo y Caicedo también tuvo 25. Y los 60’s son iguales a los 70’s, y los 80’s igual a todo lo demás. Y esto es la misma masa amorfa. El mismo vómito congelado. Porque tengo un puño dentro del pecho y unas cuantas cosas y porque a madre siempre le ha gustado verme de pelo corto y a mí me gustaría ahorrarme ese dinero y comprarme un par de cervezas, escuchar algo suave como ahora. Porque Regina Spektor es una vieja suave. Como una nena Modigliani. Y tú eres mi nena Modigliani más cercana. Y quiero hacer unas cuantas cosas contigo: como sacar infiernos de debajo de la cama. Recuerda lo de las patadas. Siempre hay patadas para ofrecer y culos tímidos que reciben lo que sea. Y tú podrías decirme “Todo estará bien” y yo podría creerte cualquier cosa si sonrieras de la manera apropiada. No es la forma, es lo que va por dentro. Ese vaho que llega con la sonrisa. Disécate y sé una nena de pintura. Quisiera fumarte entre un aroma de café. Fumar el lienzo donde estás pintada. Todo para hacerlo fácil. Y tener un diálogo como en una de Tarantino. Con música que nos mueva la cabeza hacia delante. Y no recordar que ya estoy quebrado y que sólo me quedan algunos pedazos para recoger. Los pedazos que se quedan en el suelo gritan. Están felices. Siempre lo que se queda en el suelo permanece feliz: mi cuerpo que escucha tus pasos desnudos en la cocina y el choque de frascos en la nevera. Te digo: desde el suelo se ve todo mucho mejor: completo HD sin pagar un centavo. Un culo y unas tetas se ven mejor desde el piso. No sabrías como se siente. Tú caminas por la cocina, traes las cervezas y yo estoy en el suelo. Te veo. 

¿Recuerdas Pulp Fiction? ¿Recuerdas el personaje de Tim Roth? Creo que se llamaba Ringo o algo así. Ringo es un completo perdedor, pero tiene una novia que está a su mismo nivel. Algo así como olores similares de la misma porquería. Uno puede ser un Ringo sin mucho esfuerzo. Sin proponérselo. Sólo se necesita una cafetería con una mona deshilachada por mesera. Lo difícil es conseguir la nena que se suba sobra la mesa y acaricie el gatillo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Alguien a quien amar

Freddie Mercury murió el 24 de noviembre del noventa y uno a causa de una bronconeumonía complicada por Sida. Mercury concedía muy pocas entrevistas y sólo un día antes de morir hizo público que era portador de esta enfermedad. Al momento de escribir escucho a Montserrat Caballé, ella quizá lo entendía un poco porque él confiaba profundamente en la música que ella hacía. Una rara relación. Él se sentaba todo un día a escucharla y se vistió de negro para cantar “Barcelona” a su lado. Ella seguramente lo veía y seguía cantando.

Freddie nunca estuvo en Colombia, cuando murió yo estaba bien pequeño y no lo escuché. La primera vez que con total claridad llegó a mis oídos fue con “Princes Of The Universe” el día que comenzó Highlander (la serie) y esta canción junto a la espada de McLeod hacían de opening. Luego llegó un momento más simple, más de escuchar Queen, sin más que decir, más de escuchar cualquier cosa. Freddie entendía el punto con claridad: no buscaba ser una estrella, buscaba ser una leyenda. Lo logró. Hoy me hace escribir. Quizá una palabra como “Valledupar” le sería impronunciable, pero, para ser una leyenda ni se necesita pronunciar bien, ni saber que Valledupar existe, y menos que un tipo insomne escribe sobre él diecinueve años después de su muerte. Pero así pasa con las leyendas, cualquiera escribe sobre ellas o vive a través de sus canciones.

Somebody to love

Es sábado por la noche y a la última botella que está sobre la mesa le restan a lo sumo dos tragos pequeños. Estoy tirado en un sofá marrón, a mi lado está una chica que sabe poco de mí, me pasa igual con ella. En los asientos del comedor están los dueños del apartamento: dos chicos que dicen quererse y que a veces quieren dejarse, pero no lo hacen por el temor de saberse el uno sin el otro. Cosa normal, se quieren. Es un buen sábado. Celebramos algo, un cumpleaños o una cosa cualquiera. Una fiesta sólo para cuatro. Varias cervezas y tequila. Suficiente para sentirnos ebrios. En la nevera una de Whisky, pero con lo que tenemos afuera está bien. En el cuarto de al lado suena Pink Floyd, es algo que está en The dark side of the moon. Hay algo que no está bien. El ambiente es calmo, demasiado calmo. Cada vez que tomamos tequila y el grupo es muy pequeño terminamos fastidiándolo todo recordando cuando éramos pequeños, veíamos Oki Doki o Caballeros del Zodiaco, y pensábamos que el rock se tomaría el mundo (luego llegó el Regaetón y nos jodió a todos). Así que en ese orden terminamos recordando música, videojuegos, películas de Chuck Norris. No soporto lo que escucho. La chica que tengo al lado no sabe nada de eso. No vio Oki Doki y baila Regaetón bastante bien. Mi amigo besa a su chica y va a cambiar la música. Una hora antes yo estaba en la plaza del centro con la chica que está a mi lado. Valledupar a media noche parece una “ciudad bebé”: parece dormir tranquila pero de repente lanza pequeños eructos. En la plaza Sólo queda el vendedor de minutos, un celador que le ve las tetas a la estatua que está frente a la alcaldía, esa chica y yo. Llovió y ahora Valledupar parece un bebé llorón. Todo está muy tranquilo. Unos maricas pasan y repasan. Se toman de la mano, de la cintura. Se reúnen con otros maricas, entran por una puerta y cruzan un largo corredor, adentro se notan luces, todo se asemeja a una discoteca pero todo tiene muy mala pinta.

Mi amigo ha cambiado la música y reconozco el inicio de esa canción, es de Queen definitivamente. Si no estaba borracho ahora asumo tal estado. Miro a la chica y el mundo bajo la voz de Freddie es un lugar diferente.

El nombre real de Freddie es Farookh Bulsara y no nació en Londres sino en Zanzíbar (Tanzania). Estudió en el Peter’s School, en la India, y a los 17 años de edad se fue (con todo y familia) a Inglaterra. Estudió Arte en la universidad de West Thames. En el 70 conoció a Brian May y a Roger Tylor, juntos crean Queen(Estos dos han refundado la banda en compañía de Paul Rogers y quizá visiten Colombia en una gira de conciertos por Suramérica). John Deacon se unió en el 71. En esos años Mercury conoció también a Mary Austen y sostuvo una relación con ella durante un largo tiempo. En el 73 lanzaron un primer álbum y ahí empiezó la magia.

Mis labios están sobre la oreja derecha de la chica y le susurro las ideas que quiero y puedo traducir de la canción que comenzó a sonar: Cada mañana me levanto y muero un poquito /… / ¿Señor qué me haces? / he pasado años creyendo en ti / y no encuentro alivio /… / ¿puede alguien encontrarme alguien a quien amar? /… / trabajo hasta que me duelen los huesos / … / llevo a casa mi paga bien ganada / caigo de rodillas y empiezo a rezar hasta que las lágrimas caen de mis ojos / Señor ¿puede alguien encontrarme alguien a quien amar?/. Mi aliento es alcohol puro, la chica sigue el ritmo de la canción. Paso mis manos por uno de sus brazos y siento que cada vello sobre cada uno de sus poros está allí de punta, erguido escuchando a Freddie. Eso es magia.

Queen produjo 14 álbumes en estudio con la formación original (Freddie, Brian, Roger y John) antes del fallecimiento de Freddie. El último se tituló “Innuendo”, salió al mercado el 4 de febrero del 91 y vendió más de cinco millones de copias. En el 95 salió al mercado “Made in Heaven”, una recopilación de temas grabados por la banda y no incluidos en los álbumes anteriores. 19 años después de la muerte de Freedie se sigue escuchando su música como el primer día. En su honor fue creada la fundación Mercury Phoenix, y es una de las mejores voces del rock (Coincide conmigo la Rolling stone).

Rapsodia en la dieciséis con sexta

El celador de la plaza se marchó con la lluvia, Valledupar sueña tranquila. La plaza Alfonso López está desierta. La chica está sentada sobre un andén. La brisa es fría, las luces son amarillas. Valledupar a esa hora parece un buen lugar. Estoy sentado al lado de la chica, no nos fijamos el uno en el otro, observamos las estatuas desnudas de la plaza. Salimos del apartamento al acabarse el alcohol y cuando mis amigos decidieron encerrarse en su habitación. A la orilla del Lago Lemán, en Suiza, está una estatua de tres metros de altura en honor a Freddie. Tiene el brazo derecho en alto y el puño cerrado. Parece estar interpretando Under pressure como en el Wembley stadium en el 86, parece gritar que sigue vivo.

Las estatuas que observo están en una pelea continua. El tipo va contra la mujer y la mujer parece dar un salto que la hará volar. Todo un rollo, como el amor. La chica a mi lado se levantó y empezó a caminar cuando vio a dos tipos acercarse en nuestra dirección, la sigo. Chao a las estatuas. Lo único que parece vivo es la puerta y el callejón a la que entraban los maricas horas antes. Se ve muy poco, un tipo tiene a otro agarrado del cuello, lo abofetea y sonríe, el otro parece indiferente, por un segundo nos dedica una mirada y sigue en lo suyo. Los hombres que se nos acercaban siguieron calle arriba sin detenerse, quiero tomar un taxi. El tipo abofetea nuevamente al otro, pero con más violencia y el sonido seco llega a nosotros con claridad. Se estrujan, se manosean. Camino y la chica parece desesperada. No le digo nada, sólo camino. Nos alejamos de la plaza y allí, con los maricas y las estatuas, los olores y la lluvia al costado de los andenes queda el rumor de una música suave, del movimiento constante del viento, el eco de la voz de Freddie deambulando en las esquinas de la plaza. La chica me toma de la mano mientras caminamos. Mis vellos se ponen de punta. Eso es magia. Freddie seguirá cantando en cualquier callejón.

Fuente: Grupo jauría "Alguien a quien amar"

viernes, 22 de octubre de 2010

Calle y saliva

Nena, hoy comprendo como todos los días que este mundo está lleno de malvados. Mi habitación se llenará de verde agua de mar, más y más. Si más te quiero, quiéreme. La cuestión nena, es que no importa la voz ni los acordes. Aquí el calor pide piel y la piel pide pecado, el pecado pide más piel y tú eres íntegramente piel. Tu eres pecado puro. Tu olor es esa mezcla de calle y saliva. Tu voz se arrastra. Camino caminas. Caminamos. Nena, podría inhalarte completa, hasta el último suspiro. Tu piel tibia evaporando sensaciones. Niña mía, soy chicle pegado al asfalto. Soy un mendrugo de pan tirado a los perros. Tú eres la que pasa y pisa el mendrugo, sonríe y contesta el teléfono. Soy el resto de la cerveza que cae y que el gordo de la cantina limpia con un paño lleno de más cadáveres iguales a mí. eres la gota fría que se hace al lado del vaso. Niña mía ¿Sabías que a dos esquinas está la muerte y la insolencia? La muerte ronda y me pide cerveza vestida de mujer que vende peluches.

miércoles, 30 de junio de 2010

A una amiga desconocida (Destino: Isidora)

Niña mía,
¿Cómo decirte que este sol que muele mis espaldas no es castigo de algún dios cruel? ¿cómo puedo caminar por allí igual que todos y aún ser capaz de sonreír? La gente es definida por sus actos y yo simplemente soy un ser despreciable que no necesita de poesía ni de amor para serlo (¡Cuan grande era la bondad de Raúl que necesitó esos inestables elementos para ser alguien con mínimo valor!).

He caminado ya bastante y me desvío de mi rumbo para recordarte. Para imaginarte. Para saberte existente. Liliput es una ciudad lejana y yo soy impaciente, y a veces melancólico. He visto niña mía, como las ratas pueden derrumbar imperios y como los bichos taladran libros y bibliotecas. Así que no me queda otra opción que buscar y desear ese lugar al que solo se llega cuando los deseos son simples escaramuzas de memorias oxidadas.

Hoy he comprobado niña mía, que soy poco más que nada y que ni mis pasos son de mi propiedad. ¿Te cuento que pasa entre las calles que soplan? No, no es necesario y no quiero amargarte, conmigo es suficiente. Isidora se presenta a lo lejos y se nota entre neblinas. Camino, camino, camino. Estoy harto, cansado, pero la ciudad da refugio a desamparados, desesperados y perdedores (todo esto tan mío). Un tal Italo vende cigarrillos al costado de la carretera. Sonríe y parece bondadoso. Compro una caja, porque no hay nada más que comprar allí y porque imagino que a veces tu olor es como el del papel brillante que viene dentro.

Niña mía, es suficiente que abramos los ojos para extraviarnos, más tú (desconocida) y yo. Creo que de alguna extraña forma nos parecemos. Nos equivocamos hasta el cansancio y somos unos mentirosos de gran calibre. Sí, sobre todo en esto último creo nos parecemos. Quizá no, quizá sólo mienta una vez más. La crueldad de ser humano me permite avanzar y pisotear a algún tipo normal. Pero te aseguro, a veces siento ganas de llorar en mitad de la calle. Tú estás entre cruce de carros, desconocida, entre semáforos, ajena a mis palabras, sin encontrar una sola razón para que mi respiración te encuentre. Ya lo sabes. Este mundo está lleno de truhanes.

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viernes, 28 de mayo de 2010

Monjas-bailarinas-asesinas.

Nena, en las noches que no me sale una puta letra quisiera tenerte cerca para recordar lo distante que estás siempre y lo miserable que soy. Lo que me encierro y lo que me hace falta. Las lágrimas son saladas para que no duela. Porque tú eres salada y tu sexo huele a mar. Puedo cerrar los ojos y sentirte tirada en un colchonsito viejo, mirando un techo-cielo-infierno. Esta ciudad está en silencio, las calles son apacibles, y ladrones hacen el amor mientras esperan a alguna víctima sonriente. Mañana el ultrajado dirá que por qué a él. Escucho una guitarra que parece estallarse contra el cielo y crear una atmósfera de monjas-bailarinas-asesinas.

Caminamos sobre un mundo atroz y pisoteamos las cabezas de desamparados. Esto es “ciudad pecado” y tú la que debes ser para atormentarme. La noche es fría y las personas se encierran y se aprietan en incomprensiones. En labios simples. En miradas ciegas. Tengo la simple sensación de verlo todo a dos colores. Te puedo imaginar venir hacia mí. La mitad de tu silueta envuelta en la sombra. Tu rostro oculto. Todo a blanco y negro. Solo tus labios se ven rojos. Extiendes tus manos y allí te desvaneces al tiempo que me gritas una grosería.

Estoy delirando y siento que puedo tocarte. El señor Mason me ayuda, dice en tono contundente "One of these days, I'm going to cut you into little pieces". Querida mía, recuerda que la guerra es un instrumento necesario para hacer canciones y otorgar el Nobel de paz a mediocres o a hipócritas.

Mediocre: Dícese del que mutila, lanza (o manda lanzar) napalm y en la noche lee cuentos de Bukowsky a su suegra para que ésta duerma tranquila.

Hipócrita: El que prende con napalm a su suegra y dice que no sabe qué pasó, o cómo ocurrió. Él estaba ahí y ella solo ardió, así, solita -dirá a los bomberos o a los policías-.